En una entrevista con el The Financial Times, el
Secretario del Tesoro de EE.UU., Paul O'Neill, manifestó su
visión acerca de la razón fundamental de las
recientes crisis financieras: que éstas no tienen nada que
ver con un defecto del capitalismo, sino con una "ausencia de
capitalismo".2 Argentina es un
trágico ejemplo de cómo la falta de libertad
económica (el entorno necesario para que el capitalismo
funcione de manera efectiva) condujo al declive económico y,
eventualmente, a la crisis financiera de Noviembre de 2000.
La deficiente política económica y la
inestabilidad política originaron décadas de declive
económico en Argentina. El país ha pasado de estar en
el décimo lugar entre las naciones más ricas del
mundo en 1913 a ocupar el puesto 36 en 1998.3 Como resultado, Argentina tiene la dudosa
distinción de ser el único país "rico" que se
transformó en "pobre" durante la historia reciente.
Lamentablemente, la intervención del Fondo Monetario
Internacional (FMI) en Argentina a través de los años
ha agravado, no aliviado, los problemas del país. Luego de
más de 9 rescates financieros desde el año 1983,
Argentina se encuentra, una vez más, al borde de una crisis
financiera y con difíciles perspectivas de crecimiento.
La Administración Bush debería incentivar a la
Argentina para que implemente una reforma que aumente la libertad
económica. Para ayudar a países como Argentina para
que puedan reducir la gravedad y frecuencia de las futuras crisis,
la Administración debería promover tambien reformas
en la práctica de otorgamiento de préstamos y consejo
del FMI y otras instituciones financieras internacionales para que
las mismas fomenten economías más abiertas y menos
dependientes de los préstamos.
LA HISTORIA DE ARGENTINA: LAS
POLITICAS ECONOMICAS SON MUY IMPORTANTES
Argentina ha recorrido un largo camino desde que el gobierno
militar dio paso a la democracia en 1983. El Presidente Raúl
Alfonsín logró consolidar la democracia, lo que
permitió que volvieran al debate público temas como
los derechos humanos y que la liberalización del comercio,
la desregulación y la privatización se expusieran a
la consideración pública. Desgraciadamente y en
perjuicio de Argentina, Alfonsín careció del
liderazgo necesario para poder llevar a cabo las reformas
propuestas en su retórica. Por ejemplo, en 1984 el gobierno
argentino propuso el Plan Austral, que contaba con el respaldo del
FMI, destinado a imponer disciplina fiscal y a controlar la
inflación (que en ese año era del 627 por
ciento).4
Estos objetivos no se alcanzaron: la inflación
subió al 672 por ciento en 1985 y los gastos del gobierno
aumentaron del 11 por ciento del PIB en 1984 al 18 por ciento del
PIB en 1985.5> El Plan Primavera, el
siguiente programa también patrocinado por el FMI, tuvo
sólo un éxito mínimo: el gasto gubernamental
bajó del 16 por ciento del PIB en 1986 al 11 por ciento en
1988 y la inflación se redujo, sólo por poco tiempo,
al 90 por ciento en 1986 para subir rápidamente al 343 por
ciento en 1988.6>
La incapacidad del gobierno argentino para encarar sus problemas
económicos condujo a una erosión de la confianza en
los inversores, a la fuga masiva de capitales, a la
devaluación del peso y a una hiperinflación del 3080
por ciento en 1989 y del 2314 por ciento en 1990.7> Alfonsín renunció cinco
meses antes de terminar su mandato, en 1989, y entregó el
poder al nuevo presidente electo Carlos Menem. Éste, quien
había sido elegido sobre la base de una plataforma Peronista
proteccionista, sorprendió al país al anunciar planes
para una importante apertura de la economía. Las reformas de
la primera Administración Menem (detalladas mas abajo)
dieron un empuje inmediato a la economía, trayendo
prosperidad y una promesa de cambio.
No obstante, durante el segundo mandato del Presidente,
Argentina entró en un declive que evidenció el
fracaso de las reformas de Menem para abrir por completo el mercado
argentino. Como resultado, el país ahora enfrenta una
profunda recesión y las perspectivas de mejoras
todavía son inciertas.
Comienzo del proceso de reforma. Durante el primer
mandato de su presidencia, Menem implementó las siguientes
reformas:
-
Establecimiento de un sistema de
convertibilidad. En 1991, el Congreso aprobó la Ley de
Convertibilidad, por la cual "…el peso era totalmente
convertible con el dólar a una tasa de cambio nominal fija,
y la base monetaria interna se encontraba respaldada en su
totalidad por las reservas en moneda extranjera del Banco
Central".8> En esencia, un sistema
de convertibilidad restringe la capacidad del gobierno para emitir
billetes y monedas sin un respaldo total de reservas extranjeras.
Los billetes y monedas locales son totalmente convertibles a la
moneda de reserva a una tasa fija. Según esta ley, los
pasivos del gobierno no podían ser financiados mediante la
impresión de moneda. Esta política clave
ayudó, de esta manera, a detener inmediatamente el problema
de la hiperinflación en Argentina.
-
Privatización agresiva de
las empresas estatales. Entre 1990 y 1994, el gobierno de Menem
privatizó las aerolíneas, el transporte y la
distribución de combustible, los trenes de carga y de
pasajeros, la generación y la distribución de
energía eléctrica, las telecomunicaciones, el
servicio postal y los sistemas de agua y de cloacas.9 También vendió instalaciones de
extracción de combustible y petróleo, minas de
carbón, plantas petroquímicas, fábricas de
acero y la mayoría de los bancos públicos.10> Esta privatización redujo el
consumo del gobierno sobre industrias ineficaces que operaban en
pérdida, disminuyó las oportunidades para que el
gobierno subsidiara los servicios e incrementó la eficiencia
al transferir las ineficaces industrias estatales al más
eficiente sector privado.
- Desregulación de la economía. El gobierno
liberalizó el código de inversión extranjera,
eliminó los controles sobre las tasas de cambio y los
precios y quitó los impuestos a la exportación y los
cupos de importación.11> La
desregulación redujo el costo de hacer negocios y
fomentó la inversión, lo cual dio origen a un mayor
rendimiento económico.
El plan económico recompensó de inmediato tanto al
Presidente como a su país al facilitar una inflación
más baja, la confianza renovada de los inversores,
expansión económica y un aumento en la calidad de
vida. Entre 1991 y 1994, Argentina registró la cuarta tasa
de crecimiento del PIB más alta del mundo, la cual
alcanzó un promedio del 7.9 por ciento anual durante ese
período de cuatro años.
12 La inversión fija bruta
creció más de un 120 por ciento.
13> El porcentaje de familias viviendo por
debajo de la línea de pobreza bajó del 38 por ciento
en 1989 al 13 por ciento en 1994.
14> Desafortunadamente, el crecimiento no
se sostuvo.
Proceso de reforma incompleto. El éxito inmediato
de las reformas era obvio, pero la falta de un compromiso del
gobierno argentino con la liberalización económica se
hizo evidente en el declive económico que sufrió el
país los últimos 5 años y en los 33 meses de
una recesión que aún persiste.15> Los problemas específicos que
reflejan la ausencia de libertad económica incluyen:
- Carga de endeudamiento cada vez mayor. El gasto
gubernamental como porcentaje del PIB del país
aumentó del 9,4 por ciento en 1989 al 21 por ciento en el
año 2000.16> Al mismo
tiempo, el crecimiento del PIB disminuyó de un promedio del
9 por ciento registrado entre 1991 y 1994 a un crecimiento negativo
o insignificante a partir de mediados del año 1998.17> La falta de crecimiento
económico, junto con un incremento en el gasto del gobierno,
generó un déficit fiscal que creció del 0,15
por ciento del PIB en 1994 al 2,4 por ciento del PIB en el
año 2000. (ver gráfico 1). Para lograr el equilibrio
fiscal sin distorsionar la economía, el gobierno pudo haber
optado por reducir el gasto. En su lugar, prefirió financiar
el déficit aumentando los impuestos y endeudándose
con los mercados financieros y el FMI. El aumento de los impuestos
fue una táctica errada ya que originó más
evasión impositiva y sofocó a un sector privado ya
perjudicado.

Durante los últimos 7 años, el gobierno de
Argentina impuso un endeudamiento cada vez más grande sobre
su pueblo. (ver gráfico 2) En 1998, la deuda per
cápita de Argentina fue más alta que la de Corea
durante la Crisis Asiática. La deuda pública total de
Argentina se incrementó del 34 por ciento en 1991 a
alrededor del 52 por ciento del PIB (ver gráfico 3) y
actualmente representa el 23 por ciento de toda la deuda de
mercados emergentes.18 La elevada
deuda acrecienta la percepción del riesgo del país y
aumenta el costo de tomar préstamos de los mercados de
capitales.
Pronto se hará imposible sostener ese nivel de deuda. A
menos que se genere un fuerte crecimiento económico lo antes
posible, Argentina no podrá pagar los intereses de su deuda
sin apoyo externo bilateral o multilateral, condonación o
reestructuración de deuda por parte de los acreedores o una
combinación de estas dos condiciones.
Es improbable que el recientemente anunciado plan del gobierno
de De la Rua para sacar a la Argentina de la actual recesión
impulse la actividad económica, ya que la carga impositiva
no se reducirá sino que será trasladada de una
actividad comercial a otra. El Ministro de Economía
argentino, Domingo Cavallo, anunció que "...creará un
impuesto al cheque...para apoyar las reducciones impositivas en los
sectores comerciables, el sector más afectado por la
sobrevaluación real del peso argentino (ARS)".19> Por otra parte, los recortes en el
gasto previstos en el plan no son suficientemente agresivos. Las
dudas de los inversores acerca de la Argentina se reflejan en la
baja calificación financiera otorgada al país por
Moody's Investors Service, Standard & Poor y Fitch en la
última semana de marzo de 2001.20


-
Incertidumbre por el sistema monetario. Argentina
adoptó la Ley de Convertibilidad para encarar sus problemas
crónicos de inflación elevada. Aunque esta idea es
errónea, algunos han culpado de los problemas
económicos de la Argentina al alto valor del peso que
permanece atado a un dólar estadounidense fuerte. De hecho,
los problemas del país derivan principalmente de la falta de
implementación de reformas económicas que abran los
mercados argentinos y traigan estabilidad política y
económica.
Es precisamente la ausencia de esas reformas la que ha generado
la especulación acerca de la capacidad de sostenimiento del
sistema de convertibilidad. No obstante, en lugar de defender esas
reformas, ahora Cavallo ha declarado que la Argentina
comenzará a hacer la conversión del peso 50 por
ciento al euro y cincuenta por ciento al dólar.21> Aún cuando Cavallo
anunció que el cambio se concretará una vez que el
euro equivalga al dolar22, los
mercados temen que esta política sea una devaluación
disfrazada. Después de todo, el peso se estaría
atando tambien a una moneda que se ha estado devaluando desde su
creación, hace 2 años.
Mas aún, ligar el peso al euro socavará aún
más la confianza en el sistema de convertibilidad e
invitará a la especulación y al arbitraje. Aún
si algun dia el dolar y el euro tuvieran la misma paridad, la
posibilidad de que dicha paridad se mantenga es casi nula. Si esa
paridad uno a uno no se mantiene, la gente no usará
indistintamente dolares, pesos o euros, sino que cambiará
prefiriendo una moneda sobre otra, segun cual sea la mas fuerte.
Este ir y venir socava una de las razones mismas por las cuales la
ley de convertibilidad se creo en primer lugar: eliminar la
especulación. Teniendo en cuenta que el 70 por ciento de la
deuda total pública es en dólares, y que la deuda en
moneda extranjera equivale a un 95 por ciento del total de la deuda
externa, una posible devaluación, si el euro se deprecia
frente al dolar, encarecería la deuda de muchos bancos,
comercios y personas comunes, mientras que también
incrementaría la posibilidad de un incumplimiento de pago de
la deuda por parte del gobierno.23>
- Regulación excesiva. La privatización
debería ser el medio para crear un ámbito competitivo
en el cual los productores estén motivados a mejorar sus
productos al mismo tiempo que los consumidores se benefician con
una mayor cantidad de opciones y precios más bajos. En
Argentina, lamentablemente, gran parte de la privatización
no promovió la competencia, sino que simplemente
transfirió los monopolios del sector público al
privado.
Consideremos lo que sucedió en la industria de las
telecomunicaciones. Por ejemplo, en 1990, el gobierno otorgó
a Telecom de Francia un monopolio de 7 años para prestar el
servicio de telefonía básica en el norte de Argentina
y a Telefónica de España para hacerlo en el sur; la
línea divisoria pasaba por el medio de Buenos Aires. Al
final del período, los derechos del monopolio fueron
extendidos por 3 años más. Si bien Telefónica
y Telecom invirtieron capitales considerables para modernizar la
infraestructura y aumentar el número de líneas
disponibles, el servicio telefónico siguió siendo
costoso. Los precios para las llamadas locales y de larga distancia
bajaron recién en el año 2000. No fue una mera
coincidencia que esta reducción en los precios haya ocurrido
poco después de la liberalización del cada vez
más grande y competitivo mercado de teléfonos
celulares, el cual ofrece una alternativa al servicio de
telefonía tradicional.24> En
las industrias de la energía y del agua se presentó
un problema similar.
El sistema laboral de la Argentina también se encuentra
agobiado por las excesivas regulaciones que restringen la capacidad
que tienen las empresas de regular sus contrataciones para
adaptarse a los cambios del mercado. Esta situación ha
obligado a gran cantidad de empresas y trabajadores a ignorar las
leyes laborales al contratar empleados fuera del sistema legal
mediante pagos en efectivo.25>
El Presidente de la Rúa, quien asumió su mandato
en 1999, logró la aprobación de la reforma laboral
por parte del Senado y la cámara baja en Mayo de 2000. Esta
nueva ley de trabajo dio fin a una medida que exigía que los
contratos de trabajo colectivos fueran prorrogados ante la
imposibilidad de negociar un contrato nuevo (algunos habían
sido prorrogados a partir de 1975).26> Esta ley también permitió
a las compañías individuales negociar contratos (en
lugar de estar obligados a respetar acuerdos nacionales),
prolongó el período dentro del cual los nuevos
empleados pueden ser despedidos sin indemnización y redujo
los impuestos sobre las remuneraciones para los trabajadores
contratados bajo nuevos contratos de empleo. Lamentablemente, el
proyecto de reforma laboral no afectará al tercio de la mano
de obra empleada en el sector público. Tampoco
afectaría a los trabajadores cubiertos por leyes laborales
distintas, como las que rigen para las compañías
recientemente privatizadas.27>
Si bien la nueva ley representa una mejora significativa,
todavía queda mucho por hacer. Lo más imperioso es
reducir las remuneraciones y el número de empleados del
sector público, especialmente en las provincias, ya que
muchos de ellos no contribuyen a la producción y sólo
sirven para aumentar el gasto público. Por ejemplo, en la
provincia de Formosa aproximadamente la mitad de la fuerza laboral
contratada formalmente está empleada por el gobierno.
Según algunas versiones, muchos de estos trabajadores
sólo se presentan una vez al mes para cobrar sus
cheques.28>
- Barreras al libre comercio. Argentina comenzó la
reducción de aranceles durante la década del 80. La
política comercial principal en los noventa era la
participación del país en la creación del
Mercado Común del Sur (Mercosur), que entró en
vigencia en el año 1991. El Mercosur prohibe las barreras
comerciales entre las naciones miembros sobre aproximadamente el 85
por ciento de las líneas arancelarias y mantiene aranceles
comunes y barreras comerciales contra los que no son
miembros.29 El bloque, que incluye a
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, ha alterado de manera
significativa las relaciones comerciales de la Argentina. Antes del
Mercosur, el comercio de Argentina con Brasil alcanzaba un promedio
de aproximadamente el 11 por ciento del comercio total.30 Un año después del inicio del
acuerdo de comercio preferencial en 199131, Brasil se convirtió en el socio
comercial más importante de la Argentina. El año
pasado, el comercio con Brasil abarcó el 26 por ciento de la
actividad comercial total de la Argentina. (ver Tabla 1)

-
Si la Argentina realmente quiso abrir sus mercados hacia el
libre comercio, el Mercosur no fue la estrategia correcta a seguir.
Los miembros del Mercosur mantienen un alto arancel externo
común (AEC) del 14 por ciento que inhibe el comercio con los
países no miembros.32>
Además, la adopción del AEC redujo la
discreción del gobierno sobre la política comercial.
Asimismo, debilitó la capacidad de los consumidores para
elegir entre los productos mejores y más baratos disponibles
en todo el mundo y eliminó los incentivos para que los
productores locales introdujeran innovaciones y mejoras para poder
seguir siendo competitivos. Por otra parte, la interdependencia
comercial entre los miembros del bloque33> hizo que cada uno de los países
se volviera altamente vulnerable a los problemas económicos
del otro.34> Argentina, por
ejemplo, experimentó una disminución del 24 por
ciento en sus exportaciones al Mercosur en 1999, en gran parte
debido a la devaluación del real contra el
dólar que se produjo durante la crisis económica de
Brasil en 1999.35> Esa
interdependencia también resulta perjudicial cuando, en
circunstancias adversas, los miembros se niegan a cumplir
íntegramente con sus compromisos tomados bajo el
régimen del bloque.36> En
suma, para Argentina Mercosur funciona como una prisión que
limita el potencial del país para mejorar la calidad de vida
de sus ciudadanos.
Los problemas del Mercosur se agravaron aún más
este año cuando sus miembros perdieron la capacidad de
negociar en forma individual los acuerdos de libre comercio. El
próximo año, los miembros del Mercosur deberán
abandonar los acuerdos de libre comercio que hayan sido celebrados
con países que no pertenecen al bloque y que hayan sido
negociados antes de la creación de este
último.37> Esto refleja una
hostilidad hacia el libre comercio que es, ironicamente, la base
del Mercosur. Por ejemplo, el Ministro de Desarrollo, Industria y
Comercio de Brasil, Alcides Tapias, criticó el abierto apoyo
brindado por el ex Ministro López Murphy a la
reducción de las barreras al comercio y al aumento de los
vínculos económicos a través de las
negociaciones directas con EE.UU. argumentando que los
países individualmente carecen de poder cuando se negocia
con este país.38> Al seguir
en el Mercosur, los miembros se están alejando cada vez
más del libre comercio global y abandonando su
autonomía para establecer las políticas
económicas más convenientes para sus respectivos
ciudadanos.
- Un estado de derecho débil. Hubo una
época, hace tiempo, en que el sistema judicial de Argentina
era sólido y protegía vigorosamente los derechos de
propiedad. En aquel entonces, también, Argentina se
encontraba en el décimo lugar entre los países
más ricos del mundo y la inversión extranjera
impulsaba el crecimiento económico. Para algunos expertos en
la historia del derecho, el Poder Judicial de la Argentina se
debilitó luego de la Revolución de 1930, cuando la
Corte Suprema reconoció como legítimo al primer golpe
de estado militar inconstitucional.39> Era la primera vez que la Argentina
violaba su Constitución, sentando un precedente de debilidad
que continúa hasta el día de hoy.
La debilidad en el estado de derecho, junto con una enorme
burocracia, ha fomentado una cultura de corrupción que va
desde los funcionarios públicos en los más altos
cargos hasta el argentino común que debe manejarse a
través de una amplia red burocrática. La gravedad de
este problema se evidencia en el hecho de que el 82 por ciento de
los habitantes de Argentina no confían en la efectividad del
sistema judicial y, por lo tanto, no lo utilizan.40> Esta desconfianza tiene consecuencias
desastrosas sobre la capacidad del país para generar un
crecimiento económico sostenido. Un sistema de justicia
débil y sin transparencia aumenta el costo de hacer negocios
en Argentina, socavando así un importante motor de
crecimiento: la inversión local y extranjera. Al aumentar el
riesgo, un estado de derecho débil socava por igual la
confianza de los ciudadanos y de los inversores extranjeros para
emprender actividades comerciales, ahorrar y hacer inversiones a
largo plazo. El riesgo se incrementa debido a que la capacidad para
buscar compensación o justicia para las acciones ilegales se
ve obstaculizada cuando el sistema judicial no es confiable o se
encuentra sujeto a la manipulación política.
Al imponer una excesiva carga impositiva, Argentina
también promueve la actividad ilegal. Según un
informe de la Fundación para la Investigación
Económica de Latinoamérica (FIEL), la economía
informal de Argentina alcanza un total estimado de $64.000 millones
por año (lo que equivale a más del 23 por ciento del
PIB),41 de los cuales aproximadamente
$15.000 millones provienen de la evasión impositiva. La
crítica a los esfuerzos por combatir la evasión
impositiva, como los recientes comentarios hechos por el presidente
del Frepaso Carlos Alvárez, ignoran el hecho de que la
evasión es en primer lugar una reacción a los
gravosos niveles impositivos que el gobierno impone para financiar
el gasto público cada vez más oneroso.42> El medio más efectivo para
reducir la evasión fiscal es eliminar los alicientes para no
declarar debidamente los ingresos, eliminación que se puede
lograr mediante una reducción en la carga impositiva.43> A juzgar por las exigencias del FMI
para que Argentina aumente la recaudación fiscal a
través de un aumento de los impuestos y de una lucha
enérgica contra la evasión, el Fondo parece
desconocer este hecho tanto como lo hace Alvárez.
Los cantidad de problemas descritos anteriormente indican una clara
falta de libertad económica en Argentina, lo que
llevó a la falta del tan necesitado crecimiento
económico. La peor consecuencia de los más de diez
años de protección económica es la
recesión de 33 meses que todavía enfrenta la
Argentina, el alarmante aumento del delito, el alto nivel de
desempleo y la baja en la calidad de vida de los argentinos.44
EL PAPEL DEL FMI EN LA CRISIS
ARGENTINA
El Fondo Monetario Internacional comparte la responsabilidad por
la difícil situación en la que se encuentra inmersa
la Argentina. El historial de préstamos del FMI a la
Argentina (detallados en el Apéndice 1) muestra un casi
continuo apoyo financiero acompañado de recomendaciones
acerca de políticas a implementar. Si bien algunas de estas
politicas hubieran ayudado a liberalizar la economía, la
mayoría de ellas entorpeció el crecimiento
económico y fomentó el riesgo moral (o lo que se
conoce como "moral hazard".) Luego de casi dos décadas de
erróneas recomendaciones sobre las políticas y de un
financiamiento casi continuo, el Fondo ha fortalecido el poder de
los intereses políticos en perjuicio del crecimiento
económico. Consideremos los siguientes hechos relacionados
con el apoyo del FMI a la Argentina:
-
Desde el año1983, Argentina
ha firmado siete acuerdos de tipo "stand by", dos acuerdos de la
Unidad de Extensión de Fondos del FMI y dos renegociaciones
de los préstamos del FMI que alcanzan un monto de 24.117
millones de DEG (derechos especiales de giro) o casi $30.600
millones de dólares.45
-
Acuerdos de préstamos entre
Argentina y el FMI han tenido lugar continuamente en los 18
años comprendidos entre 1983 y 2001, salvo en dos
años, entre 1986-1987 y 1988-1989. Todos los
préstamos estuvieron a disposición del país
ininterrumpidamente, ya sea que el país estuviera
atravesando una crisis o no.
-
En cada programa, el FMI aconsejaba
seguir políticas que retardaban la estabilidad
económica y el crecimiento a largo plazo. Cada acuerdo con
el FMI, por ejemplo, exigía a la Argentina equilibrar su
presupuesto fiscal mediante el aumento de impuestos. El incremento
en los impuestos entorpecía la actividad económica y
alentaba la evasión impositiva, agravando cada vez
más el desequilibrio fiscal que las recomendaciones
supuestamente debían tratar.
- Argentina rara vez implementó las reformas de
políticas exigidas por el FMI a cambio de los acuerdos de
crédito. Por ejemplo, cada acuerdo con el FMI
requería que el gobierno argentino recortara el gasto
gubernamental para ayudar a equilibrar el presupuesto fiscal. Desde
1989, sin embargo, el gasto de Argentina creció del 9,5 por
ciento al 22,3 por ciento del PIB. (ver gráfico 4) Solamente
con los ingresos masivos de capital provenientes de la
privatización el gobierno pudo lograr un superávit
fiscal. (ver gráfico 1) Luego de finalizada la
privatización, nuevamente se produjo un déficit
fiscal. A pesar de la amplia evidencia del incumplimiento de la
Argentina con respecto a las exigencias de reformas, el FMI le
siguió otorgando préstamos cada vez mayores. (ver
gráfico 4)

El financiamiento del FMI a la Argentina se ha invalidado a
sí mismo y ha sido un fracaso en sus propios
términos. El último paquete del Fondo para la
Argentina es un ejemplo puntual: una vez más, el gobierno
argentino había intentado terminar la recesión
aplicando la política equivocada: el aumento de los
impuestos. Los esfuerzos del gobierno han resultado infructuosos e
incrementaron el escepticismo entre los inversores acerca del
compromiso o capacidad del presidente de la Rúa para llevar
a cabo las reformas y restablecer el crecimiento. En
combinación con las dudas acerca de la capacidad de la
Argentina para cumplir con los inminentes pagos de la deuda, este
escepticismo precipitó la crisis financiera ocurrida en
noviembre y diciembre del año 2000. El FMI negoció,
en diciembre 2000, una línea de crédito de $39.700
millones (disponible en enero de 2001) que, si bien
estabilizó la crisis inmediata, no ha resuelto los problemas
que causaron la crisis ni generó la reactivación
económica.
Si bien el FMI exigió a la Argentina adoptar una reforma
de las leyes de trabajo y de seguridad social, promover la
competencia en los monopolizados sectores de las telecomunicaciones
y la energía y ampliar los programas de asistencia social,
la condición principal para el más reciente acuerdo
con el FMI era, una vez más, reducir el déficit
fiscal mediante la disminución de los gastos y el aumento de
la recaudación fiscal. El nivel de déficit acordado
se flexibilizó otra vez. Para el 2000, nivel de
déficit se elevó de $4300 millones a $5300
millones,46> para el 2001 se
amplió a $6700 millones, y la fecha límite para
lograr un presupuesto equilibrado se extendió hasta el
año 2005.47
A excepción de la exigencia equivocada de que Argentina
aumente la recaudación fiscal y la recomendación
contradictoria de incrementar los programas de asistencia social
reduciendo al mismo tiempo el gasto gubernamental, las reformas
requeridas por el FMI son razonables y convenientes. En todo caso,
según los antecedentes de reformas en Argentina, es
improbable que el gobierno implemente las reformas establecidas en
su último acuerdo.
La resistencia local a la implementación de reformas es
fuerte. Las propuestas para recortar el gasto, por ejemplo,
forzaron la renuncia de dos Ministros de Economía con una
diferencia de semanas entre una y otra. El Ministro José
Luis Machinea perdió credibilidad y renunció el 2 de
marzo de 2001, cuando se hizo obvio que el rescate de $39.700
millones del FMI no había podido restablecer el crecimiento
económico. Su sucedáneo, Ricardo López Murphy,
se vio obligado a renunciar cuando los recortes propuestos
(diseñados para que la Argentina pudiera cumplir con los
objetivos fiscales del FMI) de $2000 millones para el año
2001 y $2500 millones para el año 200248 provocaron la renuncia de tres miembros del
gabinete y seis funcionarios del gobierno, principalmente del
Frepaso, partido de izquierda que forma la coalición
gobernante, así como también huelgas y protestas
generalizadas por parte de los sindicatos y grupos
estudiantiles.49
También han encontrado una fuerte oposición los
recortes de $3000 millones en el gasto gubernamental que propuso
Cavallo50, lo que forzó al
Ministro a ser cauteloso en la adopción de reformas que son
cruciales para restablecer el crecimiento económico. El plan
de Cavallo ahora establece amplios diferenciales arancelarios entre
las importaciones de bienes de capital y del consumidor y crea un
impuesto "hostil al mercado" sobre las transacciones financieras,
que distorsionará aún mas la economía.51
La política del FMI, que consiste en la
financiación continua a Argentina más allá del
riesgo de una crisis ó del cumplimiento de las exigencias
del Fondo, tuvo dos consecuencias negativas: la asistencia
predecible del FMI indicó a los mercados que el riesgo de
inversión es mitigado por los rescates del Fondo, alentando
de esta manera las decisiones imprudentes de inversión
(moral hazard); en segundo lugar, el gobierno argentino no ha
tenido incentivo alguno para reformar su economía debido a
que el FMI proveía fondos sin considerar la reforma.52> Estas dos consecuencias crearon un
espiral descendiente que llevó a una tercera consecuencia,
aún más perjudicial. Si el FMI toma una postura
definida y deja de financiar a la Argentina porque ésta no
implementa reformas ni reestructura la deuda, el país
experimentará otra crisis y es probable que incurra en
incumplimiento de pago. Esto podría ser una situación
deseable si incentivase a Argentina a emprender la reforma
necesaria para alcanzar el crecimiento y la estabilidad
económica a largo plazo, pero también podría
estimular la fuga de capital y restringir la financiación en
otros mercados emergentes del mundo.
UN PLAN DE REFORMA MEJOR PARA
ARGENTINA
Los economistas coinciden en que la línea de
crédito de $39.700 millones que el FMI emitió en
enero de 2001 con el objeto de detener la última crisis
ocurrida en Argentina a fines del año 2000, brindará
una prórroga limitada de un mes a un año a dicho
país. Consideran que el paquete de emergencia del FMI
sólo permitirá a Argentina obtener un respiro
máximo de seis meses a un año. La deuda argentina, de
$124.000 millones, representa más del 350 por ciento de la
base de exportaciones del país y los intereses de la deuda
consumen cerca de dos tercios de los ingresos de divisas.53 A menos que se reanude el crecimiento
económico de Argentina, las obligaciones de la deuda, que
suman $124.000 millones, y las necesidades de financiación
externa, que se calcula que alcanzará los $50.000 millones
en 2001, agotarán rápidamente la línea de
crédito del FMI.54> Charles
Calomiris, Profesor de la Universidad de Columbia y experto en
finanzas argentinas, pronostica que la siguiente crisis de
endeudamiento tendrá lugar dentro de los próximos 4
meses, a menos que la deuda se reestructure.55
Lo que Argentina debería hacer. A fin de evitar la
inminente crisis, Argentina debe tomar medidas urgentes para
incrementar la libertad económica. La implementación
de políticas para liberalizar la economía no
sólo logrará aumentar la confianza de los inversores,
sino que además constituirá el primer paso del
país hacia el crecimiento económico y la estabilidad
a largo plazo. Específicamente, Argentina
debería:
-
Adoptar el dólar
estadounidense como moneda oficial argentina. La
especulación sobre la capacidad de sostenimiento del sistema
de convertibilidad ha provocado un aumento gradual de las primas de
las tasas de interés de la deuda argentina, que han superado
el margen normal existente entre la deuda en pesos y en
dólares. En estas circunstancias, la mejor solución
para que Argentina logre reducir las primas de las tasas de
interés, producidas por el riesgo de la moneda, consiste en
la adopción del dólar estadounidense como moneda
oficial. De este modo, se eliminaría el riesgo resultante de
la tasa de cambio de peso a dólar y se obtendrían
tasas de interés más bajas sobre la deuda argentina,
tal como ocurrió en El Salvador56 y en Panamá desde que adoptaron el
dólar.57
-
Reducir el gasto gubernamental y
los impuestos. A fin de impulsar el crecimiento
económico, Argentina debe estimular la productividad
mediante la reducción de impuestos con el objeto de
incrementar los incentivos para trabajar, ahorrar e
invertir.58> Para reducir las tasas
impositivas sin que se produzca un desastre económico,
Argentina debe reducir inmediatamente el gasto público. Si
bien el plan de Cavallo incluye una modesta reducción del
gasto, en lugar de reducir los impuestos, la carga impositiva fue
trasladada de las empresas a los inversores internacionales, con lo
cual se imponen nuevos costos sin el estímulo beneficioso
que implica la reducción general de los impuestos. El
restablecimiento del crecimiento requerirá la
implementación de reducciones mucho más importantes y
abarcadoras del gasto gubernamental y de las tasas impositivas.
-
Aplicación de mayores
medidas desregulatorias. El Presidente de la Rúa
logró la aprobación del proyecto de reforma laboral
por parte del Senado y la cámara baja. Argentina
debería, a partir de este logro, continuar con la gradual
eliminación de las regulaciones vigentes, como, por ejemplo,
la capacidad de los empleadores para despedir a sus empleados.
Cuando el mercado laboral es flexible con la misma facilidad con
que se despide se toman nuevos empleados, lo cual motiva a la
fuerza laboral a aumentar su productividad continuamente. Este
país además necesita reducir las remuneraciones y la
cantidad de empleados del sector público, ya que los altos
salarios de este sector obstaculizan el ajuste de las
remuneraciones del sector privado. Tal es el caso de las
provincias, muchas de las cuales no contribuyen al incremento de la
producción y sólo facilitan el aumento del gasto
público.
-
Fomento del libre comercio.
Argentina debería expandir sus mercados de
exportación y diversificar su base de exportaciones mediante
la celebración de acuerdos con otras naciones que
también estuvieran abiertas al comercio irrestricto.
Teniendo en cuenta el estrecho vínculo que las
economías de Estados Unidos y Argentina mantienen a
través del sistema de convertibilidad que liga al peso con
el dólar, un tratado de libre comercio entre ambos
países resultaría particularmente ventajoso, ya que
ofrecería una mayor estabilidad a los exportadores
argentinos. Estados Unidos ya es el segundo socio comercial de
Argentina y la reducción de las barreras comerciales promete
estrechar esa relación para beneficio de ambos
países. Argentina, sin embargo, debe abrir su mercado
unilateralmente para facilitar las negociaciones con Estados
Unidos. De ser necesario, el primero debería renunciar al
Mercosur como zona económica exclusiva y permanecer, si lo
desea, como aliado político al igual que lo ha hecho
Chile.
- Fortalecimiento del estado de derecho. La vulnerabilidad
del poder judicial a los sobornos y a la influencia política
ha socavado la confianza pública hasta el extremo de que los
ciudadanos comunes de Argentina no utilicen el sistema judicial y
de que las empresas restrinjan sus inversiones. El gobierno
argentino debe aplicar castigos más severos a los casos de
corrupción, hacer que el poder judicial resulte impermeable
a las presiones políticas a través de la
aplicación de "protecciones a los informantes" y mejorar la
calidad laboral para quienes trabajan en relación con el
cumplimiento de la ley.
Argentina no debería considerar a esta serie de reformas
como opciones. A menos que se reanude rápida y
sólidamente el crecimiento económico del país,
es muy probable que no cumpla con el pago de su deuda y no pueda
acceder a los mercados de capitales internacionales.
LO QUE LA ADMINISTRACIÓN BUSH
DEBERÍA HACER
La libertad económica no se puede exportar, pero se puede
importar. Con ese fín, la Administración Bush
debería ayudar a Argentina a adoptar las reformas
necesarias, incluyendo la adopción del dólar como
moneda oficial, abriendo el libre comercio, desregularizando el
mercado laboral, y reduciendo la intervanción del gobierno
en la economía. La Administración Bush debería
tambien suministrar pericia técnica, como el envío de
expertos del FBI y del Departamento de Justicia de EE.UU. para
asesorar al gobierno argentino en relación con la reforma
del sistema judicial. Además, EE.UU. puede ayudar a
Argentina con un acuerdo de libre comercio entre ambos
países.
La Administración Bush debería encarar la
"ausencia de capitalismo" en el sistema financiero internacional
adoptando la política no intervencionista del Secretario
O'Neill para resolver las crisis financieras
internacionales.59 Sin embargo, para
que esta política resulte eficaz la Administración
debe restringir el poder de intervención de las
instituciones financieras internacionales en la economía
internacional, particularmente el modo de emisión de
préstamos del FMI.
Las crisis financieras en el mundo tuvieron lugar con mayor
frecuencia durante la última década, aun cuando el
FMI y el Banco Mundial destinaban la mayor cantidad de recursos
disponibles para combatirlas. En la mayoría de los casos,
los países que recibieron préstamos del FMI y del
Banco Mundial se encuentran actualmente en peores condiciones
-luego de décadas de recibir asistencia internacional- que
antes de obtener los préstamos. El motivo: los paquetes de
rescate han reducido el riesgo de que se tomen decisiones
económicas erradas y muchas veces perjudican a sus
destinatarios, al contribuir con el aumento de la deuda y del
porcentaje de desempleo y con la reducción de la calidad de
vida y del volumen de ahorro.60>
La Administración Bush debería utilizar el
análisis provisto por la Comisión de Asesoramiento
para las Instituciones Financieras Internacionales (IFIAC),
dirigida por Allan H. Meltzer de la Universidad Carnegie Mellon y
designada por el Congreso de EE.UU., a fin de establecer un marco
sólido para la reforma del FMI y del Banco Mundial.61 Estas reformas permitiran maximizar la
efectividad de ambas instituciones, incrementar su responsabilidad
en las autorizaciones de los préstamos y limitar su
influencia nociva en el mercado global. En el futuro, las crisis
serán menos frecuentes en un entorno que promueve las
eficiencias y beneficios de los mercados abiertos.
CONCLUSIÓN
El restablecimiento de la estabilidad y el crecimiento
económico en Argentina es conveniente para Estados Unidos.
Argentina no sólo representa la segunda economía
más importante de América del Sur, sino que,
además, una crisis financiera en gran escala podría
obstaculizar significativamente las perspectivas de crecimiento de
diversos países en vías de desarrollo. El
incumplimiento del pago de la deuda contraída por Argentina
puede hacer que los inversores eviten los mercados emergentes, que
dependen del capital extranjero para desarrollarse, con lo cual se
reducirían las perspectivas de crecimiento de los
países en desarrollo al mismo tiempo que la economía
mundial se vería perjudicada por la reducción del
crecimiento económico de los EE.UU.
A fin de evitar una crisis en Argentina, la
Administración Bush debería estimular al país
a que acabe con el círculo de dependencia de los
préstamos del FMI. Para lograrlo, el gobierno de EE.UU.
debería alentar a Argentina a crear una estrategia destinada
a promover el crecimiento económico, que incluya la
adopción del dólar estadounidense como moneda
oficial, la liberalización del comercio, la
desregulación del mercado laboral y la reducción de
la injerencia del gobierno en la economía del país.
El crecimiento económico permitirá al país
pagar los intereses de su deuda y, siempre y cuando se recorte el
gasto, independizarse de los préstamos del FMI.
Es igualmente imperativo que se restrinja la intervención
de las instituciones financieras internacionales en la
economía global. A menos que la Administración logre
resolver la "ausencia de capitalismo" que padecen muchos
países y que es afianzada por los rescates financieros
internacionales, no sólo se garantiza la generación
de futuras crisis sino que las mismas serán más
graves y más frecuentes.
-Ana I. Eiras
es Analista de Políticas Económicas para
Latinoamérica y Brett D.
Schaefer es Fellow Jay Kingham en Asuntos de Regulación
Internacional del Centro para el Comercio Internacional y la
Economía de The Heritage Foundation.
Apéndice
Notas al pie
1. Los autores desean agradecer a
Anthony Kim y Eddie Colindres por la colaboración prestada
en la investigación para este informe.
2. Gerard Baker and Stephen Fidler,
"O'Neill's World", The Financial Times, 15 de febrero de
2001, http://www.FT.com,
página no disponible en línea.
3. Martin Wolf, "Argentina's Riches to
Rags Tale", The Financial Times, 21 de marzo de 2001,
pág. no disponible en línea.
4. World Development Indicators
2000 en CD-Rom, Banco Mundial.
5. Idem.
6. Idem.
7. Idem.
8. Unidad de Inteligencia de "El
Economista". EIU Country Profile, 1996-1997, pág.
14.
9. Unidad de Inteligencia de "El
Economista". EIU Country Profile, 1996-1997, pág.
25.
10. Idem.
11. Idem.
12. La tasa de crecimiento acumulada se
calculó usando PBI a precios constantes de 1995 en U$S.
Banco Mundial, World Development Indicators 2000 en CD-Rom.
13. Unidad de Inteligencia de "El
Economista". EIU Country Profile, 1996-1997, pág.
17
14. Idem. pág. 16
15. Gerald P. O'Driscoll, Jr., Kim R.
Holmes, y Melanie Kirkpatrick, eds., 2001 Index of Economic
Freedom (Washington, D.C.: The Heritage Foundation and Dow
Jones & Company, Inc., 2001), pag. 73.
16. Banco Mundial, World Development
Indicators 2000 en CD-Rom.
17. La tasa de crecimiento acumulada se
calculó usando PBI a precios constantes de 1995 en U$S.
Banco Mundial, World Development Indicators 2000 en
CD-Rom.
18. Editorial, "Cavallo's Challenge",
The Financial Times, 31 de marzo de 2001, pág.
14.
19. Barclays Capital. Folletín
informativo Emerging Markets-Latin America. 22 de marzo de
2001.
20. "Ratings Agencies On The Mark?"
Buenos Aires Herald. 28 de marzo de 2001.
21. "Cavallo decidió abrir la
economía al euro", Diario La Nación. 5 de
abril de 2001, pág. no disponible en línea.
22. Thomas Catán, "Argentine
Minister Eyes Link To Euro." The Financial Times, 16 de
abril de 2001. p. 3
23. Ministerio de Economía
Argentino, Subsecretaría de Finanzas, datos disponibles en
el sitio internet http://www.mecon.gov.ar/financing/doc2.htm;
Charles W. Calomiris, "Argentina Can't Pay What It Owes," The
Wall Street Journal, 13 de abril de 2001, p. A11.
24. La cantidad de teléfonos
celulares en la Argentina aumentó más de 10 veces en
4 años (de 341.000 que había en 1995 a 3,8 millones
en 1999), mientras que los costos bajaron estrepitosamente. EIU
Country Profile 2000, pág. 20.
25. El economista argentino, Alfredo
Monza, del Instituto Nacional de Estadísticas estima que
tanto como el 13 por ciento de la mano de obra de Argentina
está empleada fuera del sistema legal, "Belaboured:
Reforming Argentina's Labour Laws," The Economist, 25 de
marzo de 2001.
26. Idem.
27. Idem.
28. Pamela Druckerman, "Buenos Aires
must Justify Bailout, but localities Tend to Spend", The Wall
Street Journal, 2 de marzo de 2001, pág. A9.
29. Fundacion Invertir Argentina,
"Argentina Business: The Complete Guide to Business with
Argentina," at http://www.invertir.com/argentina/trade.html.
30. Idem.
31. La implementación del
Mercosur se completó en 1995.
32. Ver "Primero, mercados
abiertos", de Mary Anastasia O'Grady, en el Índice de
libertad económica 2001, de Gerald P. O'Driscoll, Kim R.
Holmes y Melanie Kirkpatrick, editores (Washington, D.C.: The
Heritage Foundation and Dow Jones & Company, Inc., 2001),
pág. 29
33. El Mercosur representa el 30 por
ciento del comercio total de la Argentina. Ver Tabla 1.
34. El año pasado, la
combinación de un real devaluado y un peso fuerte
tensó las relaciones comerciales entre Argentina y Brasil.
Según lo informara el diario argentino La
Nación, "No ha habido un progreso en el comercio del
azúcar, las discusiones sobre el régimen automotor
regional continúan y, ahora, surge un nuevo conflicto que
tiene graves consecuencias para la industria lechera". Diario La
Nación. 12 de noviembre de 2000, página no
disponible en línea.
35. Unidad de Inteligencia de "El
Economista". EIU Country Report for Argentina, junio de
2000, pág. 33.
36. El año pasado, Brasil
amenazó con elevar unilateralmente el arancel para la leche
argentina al 46%, alegando que Argentina estaba exportando leche a
precios inferiores a los precios de mercado. Argentina, por otra
parte, adujo que la reacción de Brasil fue una represalia
por el establecimiento por parte de la Argentina del precio
mínimo para importaciones de productos avícolas.
"Dura reacción por trabas de Brasil a la leche argentina",
Diario La Nación. 12 de noviembre de 2000,
pág. no disponible en línea. En respuesta a la
recesión económica actual, El Ministro de
Economía Domingo Cavallo anunció que
ajustaría, los aranceles elevandolos al 35% para las
importaciones de bienes de consumo y reduciendo aranceles en los
bienes de capital, sin consultar con los socios del Mercosur. Ver
Thomas Catán y Geoff Dyer, "Argentine Emergency Hastens the
Decline of Mercosur," The Financial Times, 3 de abril de
2001.
37. Información proveniente de
la Oficina de Asuntos Políticos. Embajada de Chile.
38. Marcela Valente, "Argentina: Naming
of New Economy Minister Boosts Markets," Inter Press
Service, 6 de marzo de 2000, página no disponible en
línea.
39. Ricardo Rojas, juez y profesor de
derecho en la Universidad de Buenos Aires, cree que la
Revolución de 1930 sentó un precedente de una
violación constitucional, debilitando así el estado
de derecho. A partir de entonces, esta debilidad sólo
empeoró.
40. "Sólo el 18 por ciento de
los argentinos confía en la justicia", Diario La
Nación, 23 de enero de 2001, página no disponible
en línea.
41. "Argentine black economy currently
generates $64bn turnover", extracto del World Reporter de un
artículo de Ámbito Financiero, 26 de febrero
de 2001, página no disponible en línea.
42. Marcela Valente, "Argentina: Naming
of New Economy Minister Boosts Markets", Inter Press
Service, 6 de marzo de 2000, pág. no disponible en
línea.
43. Niveles más bajos de
impuestos pueden hacer que se reduzca la posibilidad de que la
recaudación fiscal incrementada actúe como incentivo
para no declarar debidamente los ingresos. Las reducciones en la
tasa de impuestos también aumentan el crecimiento
económico y el empleo, lo que origina una mayor base
impositiva. Por ejemplo, las tasas impositivas reducidas en las
administraciones de los Presidentes Kennedy y Reagan diron lugar a
un aumento en la actividad económica y las recaudaciones
fiscales. Ver Daniel J. Mitchell, Ph.D. y William W. Beach, "Taxes: Reforming the System to Make
It Simple and Fair," Issues 2000: The Candidate's Briefing
Book, The Heritage Foundation, at http://www.heritage.org/issues/chap2.html.
44. El desempleo en la Argentina fue
aproximadamente del 14 por ciento en el año 2000. Unidad de
Inteligencia de "El Economista". Country Report for
Argentina. Marzo de 2001, pág. 11.
45. Dos de estos acuerdos fueron
renegociados, lo que totaliza 11 acuerdos entre el FMI y Argentina
para 9 acuerdos de crédito desde 1983 hasta 2000. La
conversión de DEG a dólares estadounidenses hecha a
la tasa de cambio del 28 de marzo de 2001 de 1 dólar
estadounidense =.788617 DEG. Las tasas de cambio actuales
están disponibles en http://www.imf.org/external/np/tre/sdr/basket.htm.
46. Unidad de Inteligencia de "El
Economista". Country Report for Argentina, diciembre de
2000, págs. 16-17.
47. Idem. pág. 19.
48. Los recortes incluían una
reducción de $970 millones en las transferencias a las
provincias para el año 2001, eliminando subsidios al tabaco
y al combustible, una reducción de $360 millones en el
presupuesto para las universidades, eliminando el fraude y derroche
en la agencia de seguridad social y también los fondos que
los Congresistas erogaban a discreción. Thomas Catán,
"Argentina cuts budget by $2bn to keep to IMF target", The
Financial Times, 17 y 18 de marzo de 2001, pág. 1.
49. Thomas Catán y Richard
Lapper, "De la Rúa taken by surprise over 'panic attack' in
Argentina", The Financial Times, 20 de marzo de 2001,
pág. 8.
50. Thomas Catán y Richard
Lapper, "Argentina Unveils Radical Competitiveness Drive," The
Financial Times, 22 de marzo de 2001.
51. David Malpass, "Argentine Markets
Give Cavallo Redux a Bad Review", The Wall Street Journal,
23 de marzo de 2001, pág. A15.
52. El ejemplo más reciente de
este tipo de política es el anuncio del FMI de que en mayo
desembolsaría, según lo programado, la siguiente
porción de $1300 millones del paquete de financiación
para la Argentina pese a que este país tenía, en
enero, un déficit fiscal de $940 millones, un nivel muy
superior a los objetivos impuestos por el Fondo. [Ver "IMF to pay
next 1.3 bln usd tranche of Argentina aid in May; welcomes
Cavallo", AFX News, 20 de marzo de 2001, pág. no disponible
en línea.] Claudio Loser, director del hemisferio occidental
del FMI, expresó que el Fondo sería flexible en
cuanto al cumplimiento por parte de Argentina de las condiciones
del crédito y observó que "Es evidente que el
objetivo fiscal para el primer trimestre no ha sido cumplido, pero
es posible que se alcancen los objetivos para todo el año".
Ver "IMF to pay next 1.3 bln usd tranche of Argentina aid in May;
welcomes Cavallo", AFX News, 20 de marzo de 2001,
pág. no disponible en línea.
53. Ver Adam Lerrick, "When is a
Haircut Not a Haircut? When the IMF is the Barber", The Wall
Street Journal, 23 de febrero de 2000, página no
disponible en línea.
54. "Argentina: Economic and Financial
Outlook", Deutsche Bank Research, marzo de 2001, pág. 6.
55. Calomiris, "Argentina Can't Pay
What It Owes."
56. "El Salvador Adopts Dollarization
Scheme to Boost the Economy", Latin American Database, Gale Group
Inc., 14 de diciembre de 2000, pág. no disponible en
línea.
57. Para obtener una explicación
detallada de los beneficios y los costos de la adopción de
una moneda extranjera, especialmente en el caso del dólar
estadounidense, ver "Basics of Dollarization", Comité de
Asuntos Económicos del Congreso de Estados Unidos, Oficina
del Presidente del Comité, Senador Connie Mack (R-FL),
actualizado en enero de 2000, disponible en http://jec.senate.gov.
58. David Malpass, "Argentine Markets
Give Cavallo Redux a Bad Review", The Wall Street Journal,
23 de marzo de 2001, pág. A15.
59. Gerard Baker and Stephen Fidler,
"O'Neill's World", The Financial Times, 15 de febrero de 2001,
http://www.FT.com,
página no disponible en línea.
60. Brett D. Schaefer, "The Bretton Woods Institutions: History and
Reform Proposals," Heritage Foundation Informe Proyecto
Libertad Económica No. 00-01, March 2000, pág.
56-65.
61. El informe completo en
español de la Comision de Asesoramiente para las
Instituciones Financieras Internacionales (IFIAC) está
disponible en ingles en el sitio de internet http://www.house.gov/jec/imf/meltzer.htm,
y en español en http://www.heritage.org/library/efp/efp00-04.html.