February 14, 2011

February 14, 2011 | Commentary on Budget and Spending, Deficits

El Desencanto con el Presupuesto

Hace apenas algunas semanas, el presidente Barack Obama pronunció su discurso anual sobre el estado de la Unión ante una sesión conjunta del Congreso, cargada de la pompa y el boato al que estamos ya acostumbrados. Ante la expectativa de la nación, el presidente hizo malabares tratando de no ofender a nadie y de complacer a todos. Esto también se ha convertido, de alguna forma, en una tradición.

Esta semana se nos viene otra tradición anual que acapara toda nuestra atención y que es conocida como la presentación del presupuesto del presidente para el siguiente ejercicio fiscal.

Con nuestra nación sufriendo una de sus recesiones económicas más severas en la historia reciente, el tema económico estuvo muy presente en las observaciones del presidente. No cabe duda que los que le escriben los discursos al presidente consultaron todo tipo de encuestas de opinión pública antes de elaborar el discurso sólo para confirmar que el trabajo sigue siendo la principal preocupación del electorado americano.

Estas encuestas también revelan que el pueblo americano cada vez está más preocupado con el creciente déficit federal y el excesivo gasto público. De hecho, el pueblo americano fue clarísimo con su mensaje en las urnas el pasado mes de noviembre y expresó su frustración con el rumbo que ha tomado nuestro país.

Para el progresista, el excesivo gasto federal jamás es un motivo cuestionable y eso incluye al presidente que está convencido de que el gobierno federal es la respuesta para prácticamente todos los problemas a los que se enfrenta la nación.

Por supuesto que los escritores de discursos del presidente fueron hábiles e intentaron encubrir el creciente gasto mientras prometían contener el gasto federal para ajustar el déficit nacional sin fin. Al usar inteligentemente la palabra "inversión" en vez de "gasto," nos querían hacer creer que simultáneamente podríamos crear trabajos, aumentar el gasto y reducir el déficit.

Si le suena a que es descabellado, es porque lo es. Y en caso de que cualquier persona necesite evidencia, el presupuesto propuesto por el presidente al Congreso sólo confirmó lo vacía que en verdad es su retórica de recortar el gasto federal. Según las cifras incluidas en el informe, el presupuesto del presidente congelaría durante cinco años el gasto discrecional de todo lo que no sea defensa y eso daría por resultado un ahorro de $400 mil millones en el transcurso de una década.

Esa cifra, $400 mil millones, es apenas el 3% de los $13 billones del déficit proyectado para la próxima década. Desafortunadamente, esto es una gota de agua en el desierto cuando tenemos que hacerle frente a un déficit de $13 billones durante los 10 años próximos.

Una propuesta muchísimo mejor para que verdaderamente se marque una diferencia en el déficit federal es el plan delineado por el Comité Republicano de Estudios que ahorraría $2.5 billones durante la próxima década. Se trata de un paso mucho más audaz que el tímido plan del presidente para poner en orden nuestros asuntos fiscales.

Contener el gasto federal para reducir nuestro déficit nacional es de suprema importancia si les vamos a dejar a nuestros hijos una economía próspera y una abundancia de oportunidad económica para que vivan el Sueño Americano.

Como inmigrantes de este gran país, sabemos que éste es un lugar de infinitas oportunidades y muy distinto de las tierras que dejamos atrás. No podemos ser tan imprudentes pidiendo prestado para seguir gastando a manos llenas sin que nos llegue la hora de hacerle frente a las consecuencias.

Los recortes de gasto del presidente deberían estar a la altura de su excelsa retórica con esa firme decisión que tan desesperadamente necesita nuestro país en esta coyuntura crítica de su orgullosa historia.

Israel Ortega es editor de Heritage Libertad

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